HUMANIDAD SIN CONCIENCIA

HUMANIDAD SIN CONCIENCIA

14 diciembre, 2015

.::ESCULPIDO EN EL TIEMPO::.

DEL CIELO A LA TIERRA 
HE ESCRITO 
EL 14 DE DICIEMBRE DEL 2015: 

JEAN GEORGES ALMENDRAS, AMIGO, HERMANO Y MAESTRO EN MI PROFESIÓN DE PERIODISTA. GRACIAS GEORGES. ¡LEED, MEDITAD Y DEDUCID!

Giorgio Bongiovanni. 
Pordenone (Italia) 
14 de Diciembre de 2015 


 ESCULPIDO EN EL TIEMPO 

Por Jean Georges Almendras 
- 14 de diciembre de 2015 -
 Montevideo.Uruguay 

Fue como una espiral de verdades universales. Como una espiral de enseñanzas. Las verdades universales, una vez más, horadaron nuestro microcosmos personal. Dichas por un mensajero, a nosotros, que nos dimos cita en un salón de la ciudad de Las Parejas, Provincia de Santa Fe, Argentina, dos días de diciembre de este 2015, que corre, inexorable. ¿Si acaso fue una suerte de balance del año que transcurrió? ¿Si acaso, una suerte de despedida de fin de año? ¿Si acaso una suerte de vivencia de hermandad espiritual y de fraternidad?
Cada uno vivió el encuentro a su manera. Pero no estuvo ausente ese detalle, que ha sido (y es) una constante de todos los encuentros con Giorgio Bongiovanni, el mensajero de éste tiempo: que por más que las enseñanzas suyas vayan dirigidas a todos, parecerían tener nombre y apellido. Algo así como que su sabiduría, expresada en palabras, fuera una misiva personalizada.

Fue como una espiral de enseñanzas. ¿Cómo una dura advertencia?
Con 26 años de estigmas. Aunque canoso, pero manteniendo el porte de la sapiencia madura y con la misma autoridad espiritual, de los tiempos jóvenes, habló a sus hermanos. ¿A sus discípulos?
Pausadamente reveló parte de su intimidad de hombre y parte de su intimidad de mensajero del Cielo. Fusionando emociones, y quizás hasta conteniendo las lágrimas, nos confidenció haber tenido un diálogo con el Cristo. Uno de tantos. Con la misma voz de hace 26 años el Cristo le hizo transitar por el sendero del dilema, planteándole la posibilidad de que renunciara a su misión ¿Una suerte de liberación que lo llevaría a las mieles de la vida simple y sin compromiso, y sin lucha?
Apuntalado en los resortes de su ética, y de su sensibilidad, y de su ya inevitable amor a su vida de mensajero señalado por el Cielo, Giorgio se ratificó como combatiente del Cristo, y sin mayor titubeo que la emoción misma de recibir el planteo del mismo Cristo, hizo que predominara la obediencia sobre tormento. Ese tormento que llegó a sumirlo en la ansiedad y en la tristeza. Pero inclusive, antes de tomar una decisión, a su mismo interlocutor, le pidió ayuda… para obedecerlo.
¿Ayuda? ¿Acaso el mensajero del Cielo está exento de solicitarla?. En absoluto. También los enviados del Cielo, conocen de esos caminos, porque en su vida de portador de los signos sagrados, van juntos –como hermanos siameses- la alegría y la felicidad de caminar por el camino elegido, y la angustia y los miedos de caminar por el tormentoso camino del dilema, porque Satanás no le resulta un ausente en su misión, porque siempre le dice presente para tentarlo y para hacerlo oscilar.
¿Fue como una dura prueba?¿Su prueba?¿La última?
Efectivamente. Fue su prueba. Pero también la nuestra. La de cada uno de nosotros. Porque al instante de compartirla la hizo nuestra.
¿También su obediencia es la nuestra? ¿También su entrega es la nuestra? ¿También su compromiso es el nuestro?
Pensando en sus hermanos combatientes caídos, Giorgio siguió dando forma a la espiral de las enseñanzas universales en aquellas dos jornadas. ¿Hasta qué punto? Hasta el punto máximo de decirnos, con la naturalidad del mensajero del Cielo con mayúsculas que es, que no renunciaría a su misión. ¿Por qué? Porque el Cristo no debería ser crucificado otra vez.
“Decidí de no renunciar (de no retirarme, de no hacerme a un costado) para que el Cristo no sea crucificado otra vez” fueron sus palabras. Palabras que resonaron en el ambiente. Que se incrustaron en nuestra alma. ¿Palabras esculpidas en el tiempo? ¿Tal como estuvo esculpido en el tiempo el encuentro entre Giorgio y su padre espiritual Eugenio Siragusa, el 4 de julio de 1992, en el hotel Gemmellaro, de Nicolosi , Sicilia?
Hace veintitrés años sobre ese encuentro se escribió: “Por un momento fueron una sola cosa, el hijo con su padre espiritual, y ante los ojos de una multitud estupefacta, la vida glorificó al sufrimiento, al sacrificio y su divino amor”.
Salvando las distancias, y los escenarios, hoy podríamos hacer paralelismos, sobre aquellos días del encuentro en el Gemmellaro. Porque aquellos días fueron días de revelaciones trascendentales .Pero también, en el encuentro de Las Parejas, vivimos días de revelaciones no menos trascendentales. Un encuentro entre Giorgio y el Cristo. Un encuentro entre el Cristo y nosotros. Un encuentro, donde el Cristo y Giorgio fueron una sola cosa, y ante los ojos de una multitud estupefacta, la vida del estigmatizado glorificó al sufrimiento, al sacrificio y a la entrega. Con el compromiso de un revolucionario.
¿Y nosotros, somos combatientes de Cristo como él? ¿Nosotros, somos combatientes del Cristo, aún sin haber tenido visiones o haber mantenido diálogos con el Cristo, como él? ¿Aún sin llevar los estigmas, como él? ¿Somos revolucionarios como hoy?
Pero hay más.
No por casualidad Giorgio nos habló y nos mostró imágenes del volcán Etna. El volcán de su padre espiritual. No por casualidad, y como si fuera para recalcarnos que la revolución (social) espiritual se hace con la revolución de las acciones, Giorgio hizo su tiempo para instruirnos en los pormenores de la lucha de los justos, como Nino Di Matteo, y de las causas justas; y sin dejar en el tintero la lucha contra el crimen organizados, apuntó al narcotráfico como el anticristo diseminado por el mundo, instruyéndonos en análisis y en estudios sobre el complejo panorama del tráfico de cocaína.
En esencia, el encuentro se constituyó en una muy fuerte llamada para todos nosotros. Una muy fuerte llamada al alma, como si hubiese sido hecha con parlantes de alta gama, para que no pudiéramos decir que no atinamos a escucharla.
-Más acciones y menos emociones, más combate, más hacer que emocionarse- fueron las palabras de Juan Alberto Rambaldo, que como yo, siente y vive la misión y la amistad con Giorgio, desde hace 25 años. ¿Y esas palabras, esos deseos, esas pautas, que también hago mías, se arroparon en las almas buenas de ese encuentro? ¿Llegaron (llegamos) a comprenderlas en su verdadera dimensión?
Y como un ritual, diría también esculpido en el tiempo, se sucedieron las preguntas en Las Parejas. Las preguntas, las curiosidades, las necesidades, las inquietudes.
En la convivencia circunstancial la unión de todos nosotros se hizo carne y se hizo materia, y fuimos todos juntos el alma de una misión, igualmente esculpida en el tiempo.
Finalmente, y antes de la despedida, la energía solar y el ser cósmico en el físico de Giorgio, nuestro amigo, hermano y guía, se dibujó ante cada uno de nosotros, ante nuestros ojos, en los sublimes momentos de la comunión crística. Un trozo de pan empapado en vino alcanzado a cada uno de los presentes, con sus manos temblorosas, fue el marco de gozo espiritual intimista e inolvidable.

“El mal nos come si tambaleamos” “Ustedes no son de aquí, como yo no soy de aquí, pero fui elegido para enfrentarme al demonio representando a ustedes” “Yo estoy” “Cada uno con su tarea” “Estamos en una guerra” “Estoy contento de las arcas del mundo. Solo pido que sigan resistiendo”” Tenemos que evitar que el demonio nos venza” “Hay que luchar hasta el regreso del Cristo”
¿Conceptos de Giorgio Bongiovanni? Diría más bien, enseñanzas. Enseñanzas de una profundidad indescriptible, que cada uno deberá (deberemos) descubrir y construir para comprenderlas y llevarlas a la práctica.
Pero hubo más perlas sobre la mesa de nuestro festín espiritual y crístico.
Como pilares de una misión dirigida muy especialmente a anunciar el retorno del Cristo, las dos jornadas de las Parejas fueron agotadoras para el alma, aunque al mismo tiempo fueron el aliento necesario y vital para seguir la lucha. Fue un encuentro de regocijo para el espíritu.
En el planeta tierra, en el que vivimos, en este 2015 algunos hombres y mujeres se abrazan hipócritamente o se comprometen demagógicamente a dar calidad de vida a sus pueblos, cercenando esperanzas –como dijera Eduardo Galeano en algunos de sus textos- y pisoteando sueños.
En el planeta tierra, en el que vivimos, en este tercer milenio, algunos hombres y mujeres, criminalizan la economía mundial para llenarse los bolsillos, sin mirar atrás o al costado, para tener más poder. Ese poder que nos está llevando al suicidio global.
Y muchos aprovechan esos malos vientos para manipular a la sociedad; comprarse a los políticos corruptos y convivir con el poder mafioso, no sin antes buscar todas las formas posibles para hacer desaparecer a los pobres, a los oprimidos…y a los luchadores por los valores de justicia, las causas sociales, la honestidad y la transparencia en la gestión humana.
¿Sabemos nosotros en qué margen del río nos encontramos? ¿Y por qué?
Abrazos, llantos, risas, emociones, planes, proyectos espirituales, pensamientos, reflexiones, sorpresas, indiferencias, envidias, celos, egoísmos, fanatismos, excesos de emociones, encasillamientos, individualismos, protagonismos, reencuentros, descubrimientos, sintonías, desarmonías…y los juegos de nuestros niños, alternando con nuestros silencios y nuestras cavilaciones… y nuestras economías laceradas, sacandole el lustre a los sacrificios y a los esfuerzos para la vida diaria.
Nosotros, ahí… en el encuentro en Las Parejas. Nosotros, hoy…en el tercer milenio. En los tiempos del retorno del Maestro.
El niño sirio Aylan que muere ahogado en las playas turcas, los refugiados errantes molestando el sueño de los europeos y muriendo en sus denodados esfuerzos por hallar una tierra que les de cobijo, los muertos de Burundi de las últimas horas, el hambre de los niños de los países desérticos , los llantos, los traumas y los miedos de los niños en zonas de guerra, los saqueos de guante blanco cometidos por financistas y banqueros brindando con champagne con mafiosos sentados en sillones del poder político, del poder parlamentario y judicial, los sicarios dispuestos a todo por millones de euros, los millones de almas engañadas por los manipuladores de la fe, las víctimas de la narcoviolencia en México, los familiares de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, las víctimas de la narco-política y los asesinatos de los campesinos en tierras paraguayas, la muerte de periodistas en manos de la mafia en el Paraguay y en el mundo, las amenazas de muerte al Fiscal Nino Di Mateo, las intrigas de los poderosos atenazando la paz mundial bajo riesgo de convertir a la humanidad en una tumba nuclear…etc etc etc
¿Sabemos nosotros en qué margen del río nos encontramos? ¿Y por qué?
El mundo moderno, el mundo civilizado. El mundo en guerra.
Y Giorgio que nos dice (y continúa diciendo al mundo)
“Estoy aquí para servirles”
“Este es el tiempo de su venida” 
“Yo estoy. Soy la última esperanza. Ustedes son mi escudo”.
¿Sabemos nosotros en qué margen del río no encontramos ¿ ¿Y por qué?

Fuente:delcieloalatierra.com.ar

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Webs amigas

.:: La Vida y el Universo ::. Órgano de Difusión Independiente | Copyright © 2009 Designed by fermin8a | diseño

Ir Arriba